Mientras que muchos están hoy celebrando San Valentín -no es que Cupido no haya llamado a mi puerta, simplemente es que no suelo celebrar dicha “fiesta”-, yo ando cumpliendo un aniversario bastante más especial para mi. Hoy hace justo cuatro años que empecé como editora de Engadget en español -junto a Carlos Martínez-, posiblemente uno de los momentos que más han marcado mi vida hasta ahora. Recuerdo que cuando aquel 14 de febrero de 2008 comencé mi andadura por AOL, tenía las cosas bastante claras: entraba allí porque junto a una interesante oferta económica -tampoco lo negaré-, me ofrecían *sobre todo* una mayor libertad de horario para prepararme mis oposiciones para PIR (Psicóloga Interna Residente). Yo siempre tuve claro que esto de los blogs era un hobbie, algo que podría generarme tal vez cierto beneficio monetario pero que en absoluto desviaría mi objetivo de ejercer como psicóloga. No niego que mi faceta como tal sea algo que aún quiero desarrollar -sin ir más lejos presenté hace poco mi tesina doctoral y en breve (espero) comenzaré a publicar en revistas científicas acerca de ella-, pero lo que sí que tengo ahora más claro que nunca es que mi vida también está en los blogs.

Me ha costado mucho darme cuenta de ello, no os creáis. Haber estudiado una carrera de 5 años, gastando el dinero de tus padres en un alojamiento/manutención en Sevilla, pagar un temario de oposiciones en una academia y ahora decir “oye mira, que es que yo me siento muy realizada como blogger, ¿sabes?” no es fácil de digerir. En cierta manera me sentía que estaba fallando/renegando de una parte que también me gusta (la psicología) por un trabajo idealista (blogger tecnológica) que hasta hace poco era considerado más como un trabajo de pacotilla y para frikis que un puesto serio. Sin embargo con el tiempo empecé a pensar: ¿y por qué no? ¿en qué lugar está escrito que no pueda tener pasión por dos materias tan distintas? ¿quién me dice que no me pueda gustar lo dulce y lo salado por igual? ¿el blanco y el negro? ¿Belén Esteban y Franz Kafka? -bueno… creo que pilláis ya la idea-. Así que aceptadas mis contradicciones, empecé a disfrutar de ambas cosas y a seguir un poco más mi corazón/intuición y menos mi cabeza -síííí, suena muy peliculeeeeero, pero ¡es verdad!-.

Desde entonces disfruto aún más si cabe de este regalo de trabajo -que me ayuda por otro lado a desarrollar un poco la espinita clavada que se me quedó por no estudiar Periodismo o alguna materia similar (eran otras de mis opciones tras Psicología)-, aprendiendo cada día cosas nuevas y con ganas de hacer más proyectos si cabe. Engadget me ha permitido viajar muchísimo (algo que me encanta), conocer a gente muy interesante y diferente a mi, y vivir de hacer algo que me encanta y me apasiona. No descarto hacer cosas nuevas complementarias (poder trabajar a tiempo parcial en una guardería o colegio, por ejemplo, es algo que me motiva bastante), pero lo que tengo muy claro es que de este barco, mientras que la blogosfera me lo permita, no me baja nadie.

Así que lo dicho, yo hoy no ando entre corazoncitos y pastelitos; hoy estoy de aniversario engadgetero. Happy geekday to me.

 

Sed buenos :-)