
Bueno, hace ya unos dÃas que terminó el EBE y es momento de recapitular y dejar reflejado por aquà cómo ha cundido el finde. Eso sÃ, me niego a hacer reflexiones sobre qué deberÃa cambiar o qué ha estado mal durante el fin de semana. Me quedo con lo bueno, con que un año más esto ha sido posible (gracias José Luis Antúnez , Luis Rull y Benito Castro) y con la de gente que he podido volver a reencontrarme, saludar por fin tras mucho tiempo leyéndole o simplemente conocer de casualidad.
A muchos se les está llenando la boca hablando sobre si este evento está muerto, que si la organización es un caos o que si el EBE ha perdido su esencia. A todos aquellos que piensan que el EBE 2009 ha sido un fracaso: ya sabéis donde no tenéis que venir el año que viene. Espero asà al menos que vuestras crÃticas no sean gratuitas y seáis coherentes con vuestras palabras
Dicho esto, sólo quiero dejar reflejado aquà como un año más el EBE ha hecho posible que tanta buena gente se reúna un fin de semana. Me he ido de tapas, de fiesta, he adoctrinado a nuevos infieles, me he reencontrado con una de las Divinasâ„¢, he presenciado uno de los sorteos más esperados del año, he visto jugar a Kakárlitos y ganar al Atlético Shurmano, he estado con Pili, con Mili, con Gina, he visto al alcalde de Aranjuez, casi soy engullida en un taxi, me han dedicado un dibujo chulÃsimo, he ligado con un gallego
, he aprendido el verdadero valor de los postrecitos, me he echado una foto con uno de nuestros engadgeteritos, he estrenado funda nueva (y muy fashion) en el iPhone (¡gracias Esfera!
), he asistido a una reñidÃsima partida de ajedrez, y sobre todo he disfrutado mucho, muchÃsimo, gracias, como siempre, a ellos.
Si tenéis curiosidad por ver más, ya sabéis: KrlitosmMtnez, Sopmacsl y Esfera tienen una buena cantidad de fotos que demuestran lo bien que nos lo pasamos juntos cuando pisamos Sevilla. Además os dejo a continuación este vÃdeo editado por Sopmacsl, que otro año más recoge la esencia del Evento Blog al ritmo de una música con muy buen gusto. Hasta el año que viene EBE.

Foto: Carlos Mtnez
El poder escribir en Engadget me ha dado la oportunidad, además de conocer a gente fantástica y muy diferente a mi, de viajar con mayor frecuencia (algo que me encanta) y a ciudades que no tenÃa el placer de conocer. Entre ellas está la siempre fascinante capital alemana, BerlÃn, un lugar que nunca me habÃa llamado especialmente la atención y que ahora me encanta visitar (ya van dos veces).
Una de las mejores cosas que tiene BerlÃn es sin duda su enooooooorme oferta gastronómica: hay restaurantes de-todo-tipo y para-todos-los-gustos. Gracias a ello, he podido probar comidas muy diferentes y exóticas -recuerda que vivo en una ciudad enana que no sabe ni qué es un Starbucks- y querÃa dejar constancia aquà (y con ello anunciar mi vuelta por el blog) de los sitios que más me han gustado:
* Marooush (Egipcio): La verdad es que nunca imaginé que probarÃa la comida egipcia. Si soy sincera, ni me habÃa planteado que existieran restaurante egipcios. CaÃmos aquà de pura casualidad y hemos incluso repetido. Soy incapaz de decirte los platos que pedà la primera vez, pero la segunda que fuimos, pedimos el menú degustación, consistente en 20 platos pequeños (sÃ, veinte). La gente nos miraba (éramos 2 personas) y casi no cabÃan en la mesa pero puedo decir que he probado 20 platos egipcios de una sola vez, ea. El único problema que puedo encontrarle es que utilizan una especie de pasta de garbanzos con frecuencia, no a gusto de todos los paladares (como el mÃo). Altamente recomendado el pan (una masa enorme y deforme muy rica -a la derecha en la foto-) y un postre EXQUISITO no, LO SIGUIENTE: el ‘konafa‘. En serio, solo por él, ya tienes motivo para ir al Marooush.
* PanAsia (Tailandés-chino): Este restaurante fue una recomendación que le dieron a Thomas (editor de Engadget en inglés). El lugar está muy bien ambientado, con velas y luz más Ãntima en la zona exterior (más para tomarte un coctel con tu pareja/pocos amigos), y un look más moderno y minimalista en el interior. Allà fue la primera vez donde probé el sushi (sÃ, mi primera vez) y, sin duda, me estrené por la puerta grande: Thomas y Paul, aficionados a este tipo de comida, comentaron la buena calidad del sushi. La anécdota de la noche la puso un camarero del restaurante, un chaval muy majo de San Sebastián que se habia traslado a BerlÃn para trabajar y practicar el idioma. Siempre da alegrÃa encontrarse con gente española fuera de nuestras fronteras.
* Chi-Sing (Vietnamita): De pura suerte y callejeando un poco dimos con el Chi-Sing, un restaurante vietnamita. El local está exquisitamente ambientado, muy fashion-minimalista y con pajaritos de papel que cuelgan del techo. Un diez en diseño. La comida es realmente curiosa y si además se le añade el hecho de que no toda la carta está en inglés (los platos recomendados “del momento” sólo los ofrecen en alemán), elegir plato puede ser toda una excitante aventura. Os recomiendo que, aunque entendáis la carta, le preguntéis a la camarera para que os aconseje un poco sobre los platos. Obviamente, soy incapaz de recordar lo que me pedÃ, solo sé que llevaba arroz, pollo y que estaba muy bueno. Eso sÃ, si no te gusta el pescado “poco hecho” intenta evitar un plato que tienen con salmón envuelto en una hoja de plátano.
* ¿?: Desgraciadamente, no recuerdo el nombre de mi cuarto restaurante favorito de BerlÃn. Sé que es un indio, que está por Charlottenburg y que sus camareros llevan un turbante naranja en la cabeza. Asà que tendréis que esperar a que vuelva y lo encuentre (cosa que pretendo hacer) para hablaros de él.
*** Bonus: Al igual que hay grandes sitios en BerlÃn, también hay lugares menos… buenos. Os comento dos de pasada: los indios Amrit (hay cuatro repartidos por la ciudad), sin querer desmerecer la comida, digamos que tienes la sensación de comer en un McDonal’s pero con el arroz como principal ingrediente del menú. SÃ, ok, las hamburguesas del McDonal’s estarán bien pero donde se pongan por ejemplo las del Alfredo’s (Madrid)… pues Ãdem por aquÃ. El otro lugar es el Fernsehturm, la torre de televisión de BerlÃn. Que sÃ, que comer a 205 metros del suelo mientras el restaurante gira y ves toda la ciudad es muy molón (de hecho, no con ello estoy diciendo que no lo hagas), pero no te esperes gran cosa, al menos del desayuno, porque es para que se te caigan dos lagrimones. Si te gustan los desayunos calentitos, te llevarás un chasco.
En fin, este es mi pequeño paseo por BerlÃn. Sobra decir que seguro que hay muchos buenos lugares escondidos por sus calles esperando mi llegada (y mi apetito), pero por el momento esto es lo que llevo visto/vivido/saboreado que más me ha gustado. Espero no tardar mucho en completar ésta y otras listas de lugares… Tschüss!
A veces, cuando algo sucede, pensamos que no deberÃa haber ocurrido asÃ. Por eso sentimos, cuando muere un ser querido, cuando sufrimos cualquier derrota, que todo ha terminado. Y no es verdad. Ése es el principio siempre. Porque la grandeza se alcanza, no cuando todo va bien, sino cuando la vida te pone a prueba, cuando tienes un gran tropiezo, cuando te decepcionan, cuando la tristeza te invade. Porque solamente estando en lo más profundo del valle, puede saberse lo magnÃfico que es estar en la cima de la montaña.
Tengo este escrito en mi “pizarra” de Tuenti desde hace bastante tiempo, y nunca me habÃa dado por ponerlo aquÃ. Se lo “robé” (con permiso) a una conocida, que desgraciadamente no sabe decirme quién es el autor. En fin, sea quién sea el creador de este fragmento, lo importante es lo que puede llegar a decirte: “Porque solamente estando en lo más profundo del valle, puede saberse lo magnÃfico que es estar en la cima de la montaña”. Me encanta.

Llevaba mucho tiempo queriendo escribir esta entrada pero como siempre suele ocurrirme, la constancia no es mi fuerte en mi querido blog personal. Aún asÃ, y como dice, más vale tarde que nunca asà que aunque medio twitter ya lo sepa querÃa dejar plasmada mi situación actual aquÃ: estoy a régimen.
Todos los que me conocen de hace tiempo dirán que llevo toda mi vida a régimen, y en parte tienen razón. Siempre he estado preocupadilla con el peso -sin obsesiones, tranquilos- y deseando bajar. Probaba una dieta, otra, que si la que viene en una revista, que si la del té rojo…. pero claro en cuanto llegaba el fin de semana yo me desentendÃa de todo y comÃa como siempre. Cuando llegué a 3º de carrera sin embargo decidà ir a un especialista, NaturHouse. Por entonces pesaba 68 kilos y lo que querÃa era bajar unos 8. A base de eliminar los hidratos de carbono de mi alimentación, tomar los potingues que me mandaban y hacer deporte llegué a alcanzar los 60,9 kg. Y eso que cada semana que iba y descubrÃa q habÃa bajado, me daba un premio: me compraba chuches, me lo saltaba en una cena “un dÃa es un dÃa”, …. en fin, la disciplina nunca fue muy fuerte.
Como era de esperar con esa trayectoria, no respeté el mantenimiento y aunque luego no comÃa en exceso ni me daba atracones -Naturhouse me enseñó a comer ensaladas y esas cosas- volvà un poco a la rutina de entre semana me controlo +los findes arraso. ¿El resultado? Pues que en tres años me colé en los 75 kilos. SÃ, 75. Es por ello que intenté de nuevo ponerme a dieta y empecé con otra dietista (que también me mandó un liquidito para antes de las comidas). Perdà unos 4 kilos pero, claro, entre medio de subidas y bajadas y de saltármelo cada vez q me venÃa en gana.
(más…)
Hace cosa de 3 años, mis psicólogos -como me gusta llamarlos (y lo que son vamos)- y yo pasamos por un durÃsimo trago: la madre de uno de nosotros enfermó y falleció. Fue un momento bastante duro; independientemente de que dentro del grupo unos éramos más o menos amigos de la persona directamente afectada, todos lloramos y sentimos muchÃsimo la pérdida. Recuerdo que por entonces, una de nosotros dijo: “¿No serÃa genial si creyéramos en una de esas religiones donde en lugar de llorar la pérdida de alguien, nos alegráramos de que pasa a otra vida diferente y, posiblemente, mejor?”. La gente asintió tÃmidamente y el silencio reinó.
Es increÃble como nuestra cultura condiciona nuestra comportamiento. Cuando asisto a un funeral -que a Dios gracias son pocos- siempre me pregunto: ¿para qué ese silencio sepulcral? ¿para qué esa música fúnebre de fondo? ¿por qué esta reunión de gente de la que a la mayorÃa no veÃas desde hace años? ¿para qué esta exposición pública del dolor? SÃ, lo sé. Muchos sienten que asà están despidiendo a los suyos como deben y rindiendo una especie de “homenaje final” pero me gustarÃa saber cuántos de los que diariamente despiden a un familiar realmente lo hacen porque creen profundamente en la ceremonia y cuántos acceden a este teatro por costumbre y cultura.
Es por ello que en parte me encanta el nuevo anuncio de Aquarius. Ante algo tan trágico como la muerte, convierten la última voluntad de la persona en una fiesta, a la que todos asisten con la mejor de sus sonrisas, celebrando que finalizó una etapa de la mejor de las maneras posibles. Y sobre todo nadie, nadie, llora. O, al menos, si lo hacen, es de felicidad. La vida es extraña y maravillosa; y cada uno sueña lo que le da la gana.
La semana pasada tuve la oportunidad que visitar por primera vez (y, aseguro, no será la última) Asturias y Cantabria. Nunca habÃa tenido especial interés en visitar estas regiones, asà que la impresión ha sido aún más positiva si cabe. No sabrÃa por donde empezar: por lo verde que está todo, por el olor a aire puro que se respira, por su comida, por sus preciosas casonas… Por supuesto, también nos llovió pero, oye, si no, esto no serÃa el norte.
Del viernes al lunes, y por orden de mención, hemos estado: en Ribadesella, Llanes, San Vicente de la Barquera (¡donde el Busta!), Comillas, Oviedo, Gijón, Covadonga y Santander. He visto preciosas calas, he probado la sidra, he degustado una tabla enterita de quesos, he subido a lo más alto de la torre del Capricho de GaudÃ, me he hecho fotos con todos los monumentos que encontraba por las calles ovetenses, he visto un grupo de gaiteros en plena acción, he tenido por primera vez en mi vida a una oveja cerca (es lo que tiene la vida de ciudad) y hasta me he sobrecogido (porque no podrÃa encontrar mejor palabra para definirlo) al ver la impresionante iglesia de Covadonga entre las rocosas montañas. En fin, un finde la mar de completito.
Respecto al alojamiento, nos quedamos en las que, creo, podrÃan ya definirse como las casas bloggers por excelencia. Me refiero a la Huerta San Benito, unas bonitas casas situadas en un pequeñÃsimo pueblo llamado Antrialgo, en Asturias -por cierto, en La Posada de Antrialgo se come de vicio-. Las casas son bonitas no, lo siguiente: exquisitamente decoradas y totalmente equipadas para pasar allà el tiempo que te venga en gana. No estoy especialmente curtida en el tema de casas rurales (soy muy pija y siempre voy de hotel en hotel) pero dudo que haya muchas decoradas con tanto mimo y cuidado. Levantarse en una bonita habitación y darte cuenta que no oyes nada (pero NADA eh?), solo las ovejitas de lejos y los pajarillos, NO está pagado.
En fin, me ha quedado muchas cosas por visitar y hacer, entre ellas el descenso del Sella que me recomendó Surfiky, uno de mis justos (esa historia de la reservo para otro dÃa), pero como pienso volver en un futuro-no-muy-lejano, ni me preocupa. Ya habrá tiempo de eso y de probar el bollo preñau (que también me voy con las ganas).
Krlitos está subiendo poco a poco todas las fotos que ha tomado, asà que si queréis echar un vistazo ya sabéis, click y a cotillear.
…tiene la culpa de que estos dÃas no esté escribiendo
Y es que estoy disfrutanto de la bonita tierra de Asturias.
Tal como dice la introducción del propio texto que tenéis más abajo, hace unas semanas Jose Luis Antúnez me propuso plasmar por escrito mi visión sobre el EBE y las propuestas que sugerÃa para el próximo evento. Cómo no, acepté encantada, y hoy ha salido, por fin, publicado. Os dejo con el primer parrafito y si os engancháis, ya sabéis, click en el enlace y a leer (y a opinar, hombre, a opinar).
Firmas invitadas. Drita: ¿Y tú qué harÃas en el EBE?
Hace unas semanas, José Luis me invitó a compartir con todos vosotros mi visión del EBE, apuntando especialmente qué cosas cambiarÃa de lo visto hasta ahora y qué propondrÃa para la próxima celebración. Rápidamente me vino a la mente ese genial vÃdeo realizado por Roger Casas titulado “Y tú, ¿qué vas a hacer en el EBE?â€? para encabezar este post, aunque, si os soy franca, una vez escritas esas siete primeras palabras, se hizo más complicada la tarea de continuar escribiéndolo. [...]
Quién se ha querido morir -pensarás-, Drita vuelve a escribir. Pues sÃ. Tras meses de abandono cottonbloggero vuelvo a las andadas. Llevaba tiempo queriendo hacerlo pero con la excusa de que querÃa darle un cambio al theme, el cual nunca terminaba de tener listo, no me animaba a volver a escribir.
Pero me he cansado un poco de tanta espera. Ya que veo que terminar mi theme va a llevarme más tiempo del previsto -más que nada porque carezco precisamente del mismo.- prefiero sacar lo que ya tengo hecho, volver a ponerme a escribir, organizarme, y ya temrinaré el resto en estos dÃas. Como ves, a la derecha ahora aparece una pequeña moleskine: “La Moleskine de Drita”. No es otra cosa que mi tumbrl -cuyo theme tampoco me gusta, para qué mentirnos-. No voy a susutituir este blog por el tumbrl pero si es cierto que muchas veces tengo la necesidad de compartir cosas que no consigo ubicar aquÃ, asà que me decidà a crearme una cuenta. Estás invitado a pasarte cuando quieras.
En fin, poquilla cosa más que apuntar por aquÃ. Tengo que cambiarle los colores al theme, arreglar el “about me”, solucionar la actualización de mi plugin de twitter y algún que otro detallito pero en esencia esta es la nueva estructura del blog.
Besitos cottones!
